Mostrando entradas con la etiqueta nazis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nazis. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de julio de 2015

La casta de Yug

La casta de Yug
Por: Juan Sebastián Ohem


              El lechero del edificio König en la calle Dreiberg repartió las botellas de leche y recuperó las vacías de departamento en departamento. Tocó la puerta del departamento de Linda Peter, aunque no tenía por qué hacerlo. La había visto en un par de ocasiones y su belleza le había impresionado en gran medida. La puerta no estaba cerrada y se abrió lo suficiente para incitar su natural curiosidad. Asomó la cabeza como los gatos suelen hacer y el espanto de lo que vio le golpeó con tanta fuerza que retrocedió torpemente, soltando las botellas de leche y tropezando al suelo. Sus gritos alertaron a los vecinos, quienes llamaron a la policía y su natural decencia impidió que los vecinos se asomaran a ver el estado en que había encontrado a Linda Peter. La policía inspeccionó el lugar y le agradeció el haber impedido que los vecinos se entrometieran. Le exigieron que se quedara sentado en la escalera mientras llamaban a una unidad especializada. Agentes de la S.S., marchando en sus impecables uniformes grises miraron el interior, dieron un silbido y le informaron al lechero que tenía prohibido hablar de lo que había visto. Le amenazaron enérgicamente, advirtiéndole que si su memoria no borraba esa imagen inmediatamente le detendrían indefinidamente hasta que el caso se resolviera. El lechero, aún horrorizado asintió con la cabeza y se marchó tembloroso. Los agentes entonces procedieron a llamar a los hermanos Müller, los agentes especializados en los casos que el partido nacionalsocialista no podía admitir que existieran. Los hermanos, aunque registrados oficialmente con la S.S., carecían de división propia y conocían bien la importancia de su labor.

miércoles, 22 de julio de 2015

El sol negro

El Sol Negro
Por: Juan Sebastián Ohem

1 de Mayo 1945
                Günther había oído las noticias en la mañana. El Führer había muerto. El sueño había terminado. Tanques soviéticos sobre Berlín, la rendición sería en cualquier momento. Se vio con Hans afuera de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, como cada mañana. Hans estaba pálido y tembloroso, sin duda había escuchado las noticias. Se sentaron en la escalera sin decir nada, fumando y tratando de buscar las palabras. Günther tenía miedo y confiaba en Hans. Aunque era su superior se habían hecho buenos amigos desde que la Ahnenerbe los había mandado a Argentina.
- Dönitz está a cargo ahora, ¿crees que se rinda?
- No creo que tenga opción.- Günther se quitó el sombrero. Respetaba la opinión de Hans, había trabajado con la Ahnenerbe desde el principio en operaciones clasificadas y conocía a la SS a profundidad.- No podremos regresar a casa. ¿Sabes lo que los judíos harán ahora que han ganado?
- Tenemos que desaparecer.- Caminaron hacia el parque, evitando a los oídos curiosos.
- El gobierno argentino simpatiza con nosotros Günther, somos afortunados de estar aquí ahora.
- Todo miembro de la Ahnenerbe es miembro de la SS, y como tú mismo lo dijiste, nuestros enemigos atacarán con saña. Lo que nos hicieron en Versalles lo harán de nuevo.
- Nos casarán como animales.- Hans estaba ansioso, no podía quedarse quieto y caminaba en círculos.- Mi hermana… Ruego que esté bien. Ella se mudó a Berlín hace un mes, tengo que contactarla.
- No, de ninguna manera.
- Günther, tú también tienes familia, ¿no quieres saber qué ha pasado con ellos?
- Por supuesto que quisiera, pero no se puede. Somos SS, somos enemigos de los Aliados. Quien quiera que pierda una guerra, pierde las condecoraciones. No habrá héroes de guerra, sólo criminales.
- Estar en público me pone nervioso.