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miércoles, 24 de agosto de 2016

Atlas: la fundación genética


Atlas: La fundación genética

Por: Juan Sebastián Ohem



            El entrevistador entró a la habitación blanca de hospital y, dejando sus cosas sobre una mesa, le dio la mano a Jason Ellis. El viejo tenía un brillo en los ojos cada vez que le visitaban, aunque aquello raramente sucedía. Incluso si fuera popular en el hospital probablemente no lo sabría, pues su memoria se deterioraba con el paso de los días. Era perfectamente posible que le hubiese visto antes de modo que fingió conocerle y le señaló el sillón a un lado de la mesa para que tomara asiento. El entrevistador comenzó a grabar y Jason sonrió al adivinar el motivo de su visita.

- Me gustaría, doctor Ellis, si pudiera decirme a detalle su relación con el doctor Robert Whalen.

- Quedamos pocos.

- ¿Cómo dice?

- Quedamos pocos que recordamos al mundo antes de la guerra mundial. Robert era uno de ellos. Me preguntó qué será de Atlas cuando todos nos hayamos ido.

- Los registros existen, pero… supongo que tiene razón doctor.

- No podría decirle qué año es ahora, pero en cuanto a Robert… Siempre teníamos que decirle “Robert”, odiaba “Bob” o “Bobby”. Incluso su esposa le decía Robert. Pobre Nora, le oí decirle en más de una ocasión “doctor” y “doctor Whalen”. Supongo que cuando te conviertes en uno de los padres fundadores recibes cierta categoría hasta en su casa… Aunque claro, eso fue antes que su matrimonio se fuera por el… Perdón, ¿quería saber algo en particular o…

- Su relación con él, todo lo que recuerde, realmente.

martes, 8 de marzo de 2016

Poe: El Hombre ficción


Poe: El hombre ficción


Por: Juan Sebastián Ohem

 

            “Supongo que debería empezar por felicitarlos. Les tomó más de lo que pensé, aunque siendo honesto tenía la esperanza de haber destruido Aries allá en Corea. Ése siempre ha sido mi problema, me creo la persona más lista en cualquier lugar. Me registraron con la placa de mi compañero, Preston Allan, pero eventualmente se habrían dado cuenta que el cadáver era Preston y que tenían a James Mallard. No me conocían como Poe, pero… A lo que voy es que me hubiera costado trabajo a mí también. Fueron muy ingeniosos, pero sin duda ayudó que yo cometiera tantos errores. En fin, quieren saber en qué ha estado su conejillo de indias últimamente, me pidieron que fuera lo más detallado posible. No puedo verlos detrás del espejo, pero imagino que están sonriendo y sintiéndose satisfechos. No deberían, yo tenía mis problemas, lo que hice fue… Terrible, pero estaba mejor que como ustedes me dejaron. Recuerdo que podía dormir, recuerdo que tenía mis fantasías pero las podía controlar, ahora es como si viviera tres vidas simultáneamente. ¿Qué clase de arma humana pensaron que crearían? Es vivir constantemente soñando con dos mundos enteramente diferentes y debo admitir que a veces el estrés hace que me pregunté si no será que yo, ahora, aquí en Malkin en 1953, en el mundo real, no seré una fantasía en Neomalkin o Hinterland. Es como el sabio que soñó que era una mariposa y al despertar se preguntó si no habría sido al revés, que era una mariposa que soñaba con ser humana.

 

            Todo terminó, o empezó a terminar, con Margaret Jones. Ama de casa, persona normal, ciertamente más normal que yo o cualquiera de mis amigos disfrazados en el Regimientos o en mi trabajo en Pulpazoid. Margaret Jones tomó un arma y disparó indiscriminadamente hasta que un policía le metió dos balas en el pecho. Todo esto a la mitad del día sin que hubiera nada en su vida personal que indicara proclividad a la violencia o algo semejante. Linda casa suburbana, linda familia y un buen día… Algo tronó en su mente y fue un torbellino de sangrienta violencia. Sabía que algo tan terrible haría eco en mi mente, que lo viviría en Hinterland y en Neomalkin. Poe inventó, según la sabiduría popular, las novelas de detectives, aunque hubo antecedentes. Supongo que además de ser un fan de su obra también me gustan los misterios y no hay misterio más profundo y terrible que el de la psique desgarrada de una persona aparentemente normal. Lo tomé personal, tratando de darle sentido a esa tragedia sin sentido, y no presenté el caso con el Regimiento ni se lo mencioné al alcalde Hart. El Regimiento y, por extensión, el alcalde, ya están peleando con los federales y su programa de Póquer de Ases. Teníamos a Gary Robertson, el socialista que lava dinero de la mafia a causas sociales y, todavía más urgente, el siempre elusivo Gerard “Jerry” Reinhardt. El hijo de perra controlaba el crimen organizado desde quién sabe dónde y lo único que sabíamos era que tenía un segundo al mando, un italiano pero no sabíamos nada más.

 

martes, 28 de julio de 2015

Raymond Chandler "el simple arte de matar"

LA LITERATURA DE FICCIÓN siempre, en todas sus formas, intentó ser realista. Novelas anticuadas, que ahora parecen pomposas y artificiales, hasta el punto de resultar ridículas, no lo parecían a las personas que las leyeron por primera vez. Escritores como Fielding y Smollett podrían parecer realistas en el sentido moderno, porque en general dibujaban personajes sin inhibiciones, muchos de los cuales no estaban muy lejos de la frontera de la ley, pero las crónicas de Jane Austen sobre personas muy inhibidas, contra un fondo de aristocracia rural, parecen bastante reales en términos psicológicos.